lunes, 10 de mayo de 2010

Zona de Tolerancia, placebo a la prostitución
Por Yesúa Molina Romero
yesuas@hotmail.com

Aprovechando el gran vacío legal existente, la prostitución abunda hoy por hoy, en lugares públicos y salas de masaje de la ciudad de Hermosillo.

El tráfico y la trata de mujeres desde la ilegalidad se suman al altísimo número de enfermedades de transmisión sexual propiciadas por la clandestinidad del oficio, y se traducen en un verdadero y real problema de salud.

Dicho problema es grave ya que según la Dirección de Salud Pública Municipal el número de personas que se dedican al sexo servicio en Hermosillo es de 905 personas con tarjeta de salubridad vigente, de éstos 882 son mujeres y 23 hombres.

Esta cifra, hubiese alarmado al Presidente Municipal de Hermosillo, durante el periodo que abarca de 1985 a 1988, Héctor Guillermo Balderrama Noriega, quien con el objeto de revisar la situación y condiciones en las que trabajaban alrededor de setenta sexo servidoras en la desaparecida zona de tolerancia de la ciudad, montó una comisión integrada por los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal).

El interés del “Temo” Balderrama por desaparecer la zona de tolerancia en 1986, fue también para María, originaria de Tampico Tamaulipas, el final de un ciclo que ella misma describe como difícil y arriesgado.

María, junto a su marido Jesús de la Rosa del Ángel, llegó a Hermosillo para buscar en esta ciudad un lugar donde establecerse: “a mi marido le gustó la ciudad porque había una zona de tolerancia muy amplia, que abarcaba tres cuadras en aquel entonces, estaba en lo que es hoy la avenida Solidaridad y Periférico Norte”, cuenta Maria, quien no se imaginaba que precisamente ese lugar seria el hogar de sus hijos y el motivo de la desintegración de su familia.

Con lana y un poco de suerte todo se puede.
Jesús de la Rosa, se rodeo de personas pudientes en su ciudad natal de Tampico, y desde muy joven reconoció la gran facilidad de ganar dinero fácil pasando por encima de la Ley.

Él y María, que hoy cuenta con 55 años de edad, incursionaron en el mercado y venta de mujeres, tenían una amañada táctica para engañar a muchachas y reclutarlas como sexo servidoras.

“Ya casados, mi marido conocía a muchachas y las visitaba, las conquistaba. Ya que se ganaba su confianza él y otros invitaban a varias chicas a dar un paseo a la playa, paseo del cual no regresarían, porque las secuestraban y las vendían. Trasladando a las chicas a casas de citas en diferentes estados de la republica, donde eran obligadas a trabajar para pagar por su libertad, eso si el dueño o dueña de la casa de citas se los permitía”, explicó María.

“El único requisito para las chicas era seguir órdenes y no tener ni miedo ni escrúpulos”, dice con seguridad María, quien recuerda aquellos momentos con la normalidad con la que toma un vaso de agua.

Al preguntarle si estaba consciente de que lo que ella y su marido estaban haciendo con aquellas chicas era un crimen, sin titubear contestó María que con suerte y un poco de lana en la bolsa todo se podía y valía.

“Lo que más me dolía en aquellos tiempos, no era lo que hacíamos, sino que la relación con mi esposo iba decayendo, siempre me llenaba de insultos, me corría de la casa, me apuntaba con su pistola, de todo me culpaba, no podía ver a nadie y si llegaba a ver alguna amiga a escondidas, él decía que me salía a putear como cuando nos conocimos, aunque él sabía que no, que yo sólo le ayudaba con los negocios”.

A la entrevistada se le inquirió si su esposo tenía alguna razón para decirle eso:

Ella respondió: “Bueno en el pasado, cuando nos conocimos fue en un lugar no propio […] me conoció en un cabaret, […] era yo prostituta”. Él tenía su novia, nos veíamos y nos enredamos sin compromiso […] nos atrajimos”.

Jesús y María, por varios años estuvieron inmersos dentro de torturas, problemas y amenazas, lo que detonó él declive de su negocio fue la muerte de cuatro estudiantes atropellados por un auto conducido por Jesús, motivo por el cual estuvieron en averiguaciones.

Al siguiente año “ya cuando andábamos saliendo de ese problema una noche mi marido se emborracho, como a eso de las seis de la mañana discutió con tres hombres […] siempre andaba armado -comenta María- cuando un cuarto hombre se acerco a tratar de sofocar la riña, entre jalones y reniegos mi marido disparó y el hombre murió, de ese accidente venimos a parar aquí (Hermosillo)”.

Inicialmente la pareja instalo en la zona de tolerancia un puesto de comida, pero pronto cambiaron el giro del negocio y pusieron un cabaret llamado El Candilejas. En aquel lugar llegaron a trabajar hasta 50 homosexuales.

Al Candilejas podía pasar todo el que quisiera, los clientes solo tenían que ser mayores de 16 años. María detalló que los clientes preferían a los homosexuales: “eran los más solicitados en todititita la zona, como si no hubieran mujeres […] el lugar se nos llenaba y para sacarle provecho me ponía a vender cerveza afuera, los hombres por comprar uno o dos botes entraban gratis”.

María presume que los homosexuales realizan cosas con sus clientes que las prostitutas se niegan a realizar. A demás en el cabaret había juegos de azar, bebidas, servicios privados con los prostitutos; y asegura que ese fue el inicio de una larga riña entre los concesionarios de la zona quienes no toleraron ver a los Tamaulipecos llevarse sus ganancias.

Las drogas las vendían los cantineros y los meseros, las riñas eran constantes, escuchar balazos, presenciar muertes o saber de casos de violación a la clientela, eran tema “de a diario” de los que María fue cómplice al trabajar en la zona roja de Hermosillo.

Las madrinas (policías) recibían su sobre cada mes o cada quincena con dinero suficiente, con ellos no había problema. El que nunca se dejo sobornar era el ministerio publico quien siempre actuaba contra los delitos cometidos en dicho lugar, pero nunca en contra de María y Jesús.

La asociación de padres de familia de las escuelas cercanas, incluidos los maestros de dichas escuelas, el sindicato municipal y el representante de los establecimientos del mencionado lugar acordaron respetar el dictamen que la comisión propuesta por Héctor Balderrama daría a conocer el 21 de diciembre de 1987 en donde la zona de tolerancia seria definitivamente clausurada sin reubicación de los negocios que ahí operaban.

Precisamente a la clausura del la zona de tolerancia Jesús de la Rosa del Ángel fallece de cinco balazos, propiciados por el dueño de otro cabaret en una jugarreta organizada en conjunto con los padrotes de los prostíbulos, quienes habían perdido sus ganancias desde que la pareja comenzó con el cabaret, noticia que orillo a María a desaparecer de la ciudad, abandonando a sus tres hijos.

¿Fue ésta la mejor decisión?
Las Candilejas, La Rumba, Río de Janeiro, Armidas, Lucila, Berthas, El Ruletero, Trancazo, El Fronterizo son algunos de los casi 20 establecimientos que existían al año de 1987 y que ofrecían sexo servicio, esta cifra, al cierre de la zona de tolerancia se disparo a los más de setenta locales dispersos en toda la ciudad, de los que se tiene conocimiento en la actualidad, con más de novecientas sexoservidoras y las muchas otras que ofrecen sus servicios por internet, en anuncios de prensa o en las calles.

La decisión de Héctor Guillermo Balderrama al cerrar la zona de tolerancia para erradicar la prostitución fue el primer paso para desatar el surgimiento de cientos de pequeñas zonas, como salas de masaje, bares clandestinos, table-dance, entre muchos otros negocios que fingen ser legales.

El origen del desorden con que hoy en día ofrecen sus servicios las damas y caballeros de la vida alegre es prueba tangible de la actitud moralina que obligó al cierre de lo que fuera la Zona de Tolerancia, sin analizar antes las consecuencias que hoy en día se presentan.

Evidente fue el alivio para cerca de sesenta mil personas que ya habitaban los alrededores de la superficie de cuatro hectáreas ubicadas en lo que era el final del periférico norte (detrás de la comandancia norte).

Sin embargo, el dictamen acordaba que se auxiliaría a las personas que se encontraran inmersas en ese lugar, la autoridad competente, por su parte, vigilaría que no se establecieran este tipo de negocios en diferentes sectores de la ciudad, batalla de la cual, aún no se logra cantar victoria, al voltear a ver las calles o revisar las cifras de los cientos de lugares donde en la actualidad se ofrecen sexo servicios.

Afirmar que es necesaria una zona de tolerancia en Hermosillo no resuelve el problema de los daños contra la moral, la salud y la integridad, en ningún sentido, sin embargo la clandestinidad en la que operan cientos de personas dedicadas a la profesión más antigua del mundo, es resultado de la decisión aplaudida por familiares, poderosos e influyentes compañeros de Héctor Balderrama, alcalde que opto por la solución más fácil para el supuesto “control” del fenómeno de la prostitución.

La Realidad de Musas

La realidad del Musas

El antes y el después en Villa de Seris Es importante saber qué pasó, ya que en el proceso se pueden descubrir irregularidades con las que trabaja el Gobierno; además que se plantean más cosas cómo: Bellas artes vs. Ecología, deportistas defendiendo los pocos lugares que tienen para trabajar, la falta de interés de las personas en un centro cultural, el manejo de los medios, la inversión privada en todo esto. Actualmente suena un rumor de que el ex gobernador, Eduardo Bours, es dueño del Galerías Mall, les anexo parte de la columna de Julio “Astillero” Hernández de la Jornada para que sepan de dónde suena el apellido en todo esto: “El fondo del asunto es, según lo ha denunciado el Grupo por la Defensa del Parque Villa de Seris, que el gobierno de Eduardo Bours “pretende destruir una importante área verde de la ciudad” para “donar a inversionistas privados 6.9 hectáreas de terrenos de propiedad pública ubicados en el vado del río de esta capital, con un valor actual aproximado de siete millones de dólares”. Además clasifica al proyecto como un: “Polémico negocio inmobiliario que es beneficiado con fondos públicos y en el que participa uno de sus hermanos”. Es importante recordar que antes de políticos, los Bours son empresarios y muy importantes dentro de la región. Pero lo que más molestó a las personas que defendieron al parque de Villa de Series, fue el hecho de que las autoridades actuaron de manera prepotente e injusta. Recordamos el caso particular de Adriana González. Ella fue apresada por las autoridades y fue acusada por agredir a los policías y robarles, además de impedir la obra pública. En alguna ocasión Adriana mandó un comunicado desde el mismo Cereso, donde decía: “Lastimaron mi integridad física, moral y psicológica y la de mi familia”. Eso último fue muy mencionado por los protestantes, que además de amenazarlos a ellos, las autoridades también actuaron en contra de sus familias. Aquí hay que dar un dato curioso, hay quienes decían que los movimientos eran para golpear al Gobierno en turno y que los escándalos eran buscados por personas de otros partidos; pues resulta que cierto o no, los ex mandatarios pueden argumentar que el abogado de Adriana González era ni más ni menos que Miguel Ángel Haro, también conocido como el “Kung Fu Panda” de la Política o para los que de a tiro no les suene, el ex candidato de gobernador de Sonora por el Partido del Trabajo. Cuando la demolición estuvo a punto de comenzar algunos deportistas levantaron la voz y pidieron respetar las zonas que eran aprovechadas por deportistas. Una de estas personas fue Luz Mercedes Acosta, quien apareció más de una vez ante los medios pidiendo que el Musas fuera construido en alguna otra parte. Hoy en día la mayoría de las publicaciones a favor del Musas son favorables; muchos de esos medios que viven de publicidad del Gobierno y algunos otros como el Expreso, que en una ocasión le dedicó su primera página al Musas. Dentro del texto jamás se mencionó las inconformidades de una parte de la población, pero que se podía espera de un medio que prefirió mirar hacia el otro lado cuando sucedió lo de la Guardería ABC. Para Cristina Martínez, Investigadora del Colegio de Sonora, las autoridades nunca quisieron en realidad llegar a un acuerdo con las personas dentro del movimiento, todo lo que querían era hacerlos cambiar de opinión. Cuándo se le preguntó a la también maestra qué fue lo que le faltó al parque para salvarse, la respuesta fue desconcertante: “Faltó la ciudadanía”. ¿Entonces a eso hemos llegado? Un pueblo que no puede salvar lo que tiene, que no le importó que un parque que ya era de ellos se lo hayan quitado. Musas es lo nuevo, el poder derrotando a la voz del pueblo, la fuerza del dinero sobre la resistencia del ciudadano, lo privado dominando lo que se supone es público, las personas mirando al final al otro lado y cómo no lo van a hacer: no lucharon por salvar el parque, menos por ir a conocer Musas. Fernando Cáñez

Triste realidad

Por Jaime Morán Blanco

Niños descalzos jugando en los charcos llenos de mugre, vacas y bueyes pastando, becerros, basura, escombros y muchos perros ladrando, ese es el paisaje que uno admira al andar por las veredas de la colonia, o más bien como ellos le llaman Invasión Café Combate. Un lugar donde la vida es dura: lluvias y calores intensos.

Al norte de Hermosillo, por la salida a Nogales se encuentra la famosa “Invasión Café Combate”, una colonia muy parecida a las otras de la ciudad, sólo que existe una pequeña diferencia: aquí viven algunos sin luz ni agua, y la mayoría de las casas están hechas de cartón y materiales que sacan de la basura, así es la realidad del día al día en una colonia de gente escazos recursos, algunas familias y muchachas embarazadas, aquí hay de todo, y como es Hermosillo, no podía faltar el intenso calorón.


Para muestra un botón
Santiago Ornelas vive en la invasión Café Combate desde cerca de 10 años, cuando él llegó no había ninguna casa en su cuadra, tuvo que tumbar y nivelar el suelo, porque lo habían ubicado en un cerro, la forma de conseguir el terreno no es difícil, basta con asistir a unas reuniones los sábados con el líder de la colonia, pedir un terreno y entregar datos junto con la copia de la credencial de elector y listo, eso sí, las familias son ubicadas en las casas de abajo, las de fácil acceso, y los solteros hasta arriba.

Al ser asignado el lote hay que hacerse de los servicios, las casas de abajo cuentan con electricidad que jalan de los postes de la comisión, así que los de arriba deben de jalarse también sus cables, y a poner mangueras para jalar el agua, a veces los carros al pasar las rompen, y tienen que parcharlas o de plano cambiarlas.


Historias de familia
La señora Guadalupe Garibay Carrillo, vive con sus dos hijos, su pequeño nieto y su esposo en la invasión Café Combate, el nieto es un bebé de un año y dos meses. Él pasa los calores con un abanico “que a veces ni sirve”, segúnb la señora Garibay. Su hijo pequeño tiene 8 años, es Noé, un niño muy inteligente e igualmente inquieto, este pequeño se divierte haciendo travesuras y lanzando piedras, ya que estas sobran en la colonia. Va en cuarto año de primaria en una escuela de la colonia San Luis.

Su hija, luce de unos 16 años cuando mucho, tiene un hijo de un año, Eric Santiago. Ella estudiaba la secundaria y estaba hasta becada, pero tuvo que dejar la escuela para ayudar en la economía familiar, el señor de la casa se dedica a la venta de nopales, y la hija lo ayuda. Actualmente la señora Guadalupe lleva unos pesos extras a casa haciendo el aseo en el Colegio Irlandés.

El pequeño quiere ser bombero cuando crezca, o tal vez pintor, es bueno para eso del dibujo. Sus ojos reflejan una esperanza para los desperanzados que viven con esfuerzo, lejos de los niños pasan los problemas de los adultos que viven en la invasión.

Mugrosos, con sueños rotos, el alcalde ya estuvo aquí y lo invitaron una semanita a quedarse a dormir en casa de cartón. Que lejos pasa de sus preocupaciones, la triste realidad es que casos como estos hay cientos de miles en todo el país, y nosotros como sociedad llegamos a comportarnos hasta indiferentes, que lástima los niños, que lástima mi México, y que suerte la de muchos…

Buscar soluciones
¿Qué es lo que entonces debemos hacer? ¿El gobierno debe regalar terrenos a estas personas?, No, ¿debe facilitarlos?, Sí. Venderles su casita en pequeños pagos mensuales, lo que puedan. El verdadero problema de todo esto no es que la gente tenga que vivir en la precariedad y en el peligro que representan las llamadas "invasiones", el problema es que ni Gándara ni Padrés ni Calderón han puesto como prioridad lograr una mejor calidad de vida en las millones de familias pobres que habitan en el país, el estado o la ciudad, sino todo lo contrario, siguen protegiendo la economía de los ricos, aprobando y sugiriendo más y mayores impuestos para todos, invirtiendo en infraestructura basura, publicidad, planes para dividir a los sonorenses (dizque para traer agua), y la eterna y casi inutil guerra contra el narcotráfico, mientras seguiremos escribiendo de las invasiones.

Resignación del mexicano

Ya es costumbre que día a día los medios de comunicación de mayor importancia en México se encarguen de presentarnos un desfile de personajes que serán famosos por un día, una semana o incluso por más tiempo.

Hace poco menos de un año la capital del Estado de Sonora se convirtió en el lugar perfecto para aquellos periodistas hambrientos de la noticia, esa que cubre la primera plana de los periódicos, también llamada nota roja. La razón, 49 niños habían muerto de una manera mezquina, brutal, horrible y lastimosa. Quemados. Las causas pudieron ser muchas pero dentro de estas está la corrupción excesiva que existe en el país donde todo puede pasar. En esa ocasión los personajes presentados por todos los medios fueron el director general del IMSS(Instituto Mexicano del Seguro Social) Daniel Karam Toumeh y el gobernador del Estado Eduardo Bours Castelo. Los mexicanos alzaron la voz y se escucharon calificativos como: asesinos, irresponsables, corruptos y muchos, muchos otros más.

Hace más de dos meses un personaje conocido como el “J.J” se convirtió en la oportunidad perfecta para los mexicanos de maldecir al gobierno en turno y criticar la ya por demás famosa corrupción mexicana y es que la pópuli estaba muy molesta y como no estarlo si esta persona de la que les hablo, disparó a quemarropa contra uno de los futbolistas más queridos por el pueblo de este país, dentro de uno de los bares más exclusivos de la ciudad de México. Los noticiarios de de todos los canales de televisión, públicos y privados, voltearon a ver el caso con una afición enfermiza.

Poco tiempo después, una niña de tan sólo 4 años de edad con discapacidad psicomotora que vivía en una de las zonas de “caché” del estado de México, captó los lentes las plumas y micrófonos de todos los medios de comunicación del país y otros más fuera del territorio azteca. Entonces, los medios de comunicación nos presentaron a otro personaje del cual podríamos opinar, en este caso fue una mujer, su nombre, Lizeth Farah. La mujer, fue etiquetada por el procurador de justicia, Alberto Bazbaz, como la principal sospechosa de la desaparición de su hija. El pueblo mexicano opinó de nueva cuenta y sin compasión alguna, juzgó a la mujer de asesina incluso hubo quienes que por medio de las redes sociales la comparaban con personajes de las películas de terror de Hollywood. ¿Verdad, Atala Sarmierto?

El furor pasó y el desfile de personajes siguió, pues el show debe continuar.

Una tarde de viernes del mes de abril, después de tanto trabajar, la única compañía que podía adquirir era la también llamada caja estúpida. La televisión. La encendí y mientras me preparaba un taco de frijol con queso regional, escuchaba al periodista Jorge Ramos lamentando lo que había ocurrido unos segundos antes de que yo oprimiera el botón de encender del control remoto. La gobernadora del estado de Arizona acababa de firmar una de las leyes más racistas y tontas que jamás haya escuchado. Fue inevitable dejar mi hambre a un lado y decidí sentarme a apreciar de nueva cuenta a un nuevo personaje que daría de qué hablar por mucho, mucho tiempo. Jan Brewer. Acto seguido, mi opinión al respecto se escuchó en mi casa sin que un receptor tuviera la oportunidad de escuchar.

Después de todos estos eventos tristes e incoherentes, la pregunta que salta es: ¿qué es lo que pasa en el país mexicano? ¿Qué más sigue? ¿Qué factor está ocasionando todo esto? ¿Qué hacemos para parar el rumbo que llevamos?

Octavio Paz en su libro “el laberinto de la soledad” define al mexicano como: “viejo o adolecente, criollo o mestizo, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortes a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena…siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos también de sí mismo

¿Será por eso que nos vale una mierda lo que pasa a nuestro alrededor? ¿Será que estamos tan enfrascados en nuestro mundo que, eventos como los anteriormente mencionados nos valen una opinión solamente y no una revolución social?

Estoy de acuerdo con el poeta mexicano, el hermetismo con el que manejamos nuestras vidas hace que 49 niños quemados en una guardería no signifiquen nada más que unas cuantas marchas por las calurosas calles de Hermosillo y después qué importa si al final de cuentas la resignación llegará.

Paz en su libro el laberinto de la soledad también escribe escribe: “Desde niños nos enseñan a sufrir, con dignidad las derrotas… La resignación es una de nuestras virtudes populares” Entonces… Hay justificación para ser cobardes y conformistas pues todo está en nuestra cultura, no es nuestra culpa, es culpa de la educación que hemos recibido. ¿No será esta otra justificación para seguir viviendo a medias?

La capacidad de resignación que vivimos hoy en día es asombrosa. Niños quemados, el ejército mexicano caminando por las calles de una ciudad, con el fin de mantener el orden, estudiantes brillantes muertos a balazos, dentro de instalaciones educativas, niñas muertas que permanecen bajo su cama por más de una semana y más, muchos ejemplos más que podría enlistar. Todo esto se está volviendo el pan de cada día. Ya no nos asombramos de lo mal que está nuestro país, nuestra seguridad.

Es triste la actitud del pueblo mexicano y como no va a serlo si claramente lo dice Octavio Paz en su libro “El mexicano excede el disimulo de sus pasiones y de sí mismo. Temeroso de la mirada ajena, se contrae, se reduce, se vuelve sombra, y fantasma. No camina, se desliza; no propone, insinúa; no replica, rezonga; no se queja, sonríe…”

Nuestra cultura es admirada alrededor del mundo, se dice que es una de las más bellas del planeta, que tenemos una lengua hermosa y que las tradiciones se viven de una manera como no se hace en otros países, pero de qué sirve todo eso si a 200 años de nuestro nacimiento, vivimos en un país en donde la resignación es un sustantivo que se convierte en verbo pues se practica a diario.

Como parte de este país me reúso a practicar la resignación un día más, me reúso a seguir resignándome a que mi voto valga para pura madre, me reúso a resignarme a que un alcoholizado hombre me choque mi carro y que al día siguiente salga de la cárcel porque conoce al ministerio público, me reúso de igual manera a mantener indígenas encerradas por 3 años en prisión por que las leyes no funcionan de la manera correcta, me reúso a resignarme a tener que pararme en medio de la calle para que un policía cheque mi carro y me trate de sobornar, me reúso a resignarme a pagar un impuesto absurdo e ilegal por el uso de mi carro por el resto de mi vida, me reúso a tener que ser bonito para entrar a un determinado lugar, me reúso de igual manera a ser discriminado en el extranjero por el sólo hecho de tener rasgos indígenas. Me reúso a seguir viendo marchas que no llegan a ningún lado, me reúso a seguir caminando por la calle y ser molestado por una persona en busca de los pesos que están en mi bolsillo y me reúso a seguir escuchando el tan famoso “Viva México cabrones” mientras no entendamos que México se ha convertido en un país fallido hambriento de una mejor vida que no llega a nuestras manos, gracias a nuestra capacidad de resignación.

El Sur

Pasa una señora chaparrita con bolsas enormes, medirá 1.50 a lo mucho, de tez morena y con facciones toscas. Evidentemente no es el estereotipo de la belleza gringo/hollywoodense con la que nos han bombardeado. Es todo lo contrario. Es fea-no veo por qué no decirlo, al final es relativo-.

Allí va una guacha, dice mi acompañante. Paradójicamente, según sus propios criterios de estética, él también sería guacho. La señora tampoco es guacha. Cuando se fue mi amigo, fui a preguntarle. Nacida en Fronteras.



La idea de que el sonorense es una raza diferente y superior a la del “guacho” se ha admitido en el imaginario colectivo. Esto viene de años atrás, donde el guacho tiene un estereotipo bien definido, tanto física como psicológicamente. Esta percepción es dañina puesto que es un síntoma claro de una ignorancia social basada en el repudio a algo que no se conoce mas que por pláticas con personas similares.

Es innegable que a través de la historia y en la mayoría de los países existen riñas internas, algunas, incluso con afanes separatistas. El fenómeno en Sonora, sin embargo es de una naturaleza diferente. No tiene afanes separatistas-por más que haya tímidas voces que lo insinúen-. En realidad, el sonorense se siente mexicano.

Entonces, ese sentimiento es sólo una confirmación una supuesta superioridad. Para ello hace uso del color de la piel, la mayor estatura e incluso la manida frase de: “los hombres del desierto sí tenemos que trabajar”.

Existe desde luego; un fenómeno generalizado en las zonas provincianas. Éste tiene años gestándose y se ha dado por el recorrido histórico donde el centralismo juega un papel fundamental.

Dice al respecto el sociólogo Manuel Valenzuela, que una de las primeras causas es “aparte de la actitud un tanto pedante de los capitalinos-chilangos-, la razón de su desprecio responde a que llegaban como los ‘jefes’; a querer enseñar”.

Dimensionemos este último elemento. Decía Samuel Ramos que el mexicano-y en general la cultura hispana- era demasiado susceptible y que el poder era una de las mayores motivaciones. El trabajo, lleva en sí una jerarquización que determina los grados de autoridad. Ésto es tomado como una amenaza injusta por parte del “subordinado”; creando así, un grado de repudio. Hay muchos ejemplos, uno de los más recientes y sin atender a lo coloquial es el desplegado que la organización Unidad Sonora publicó en el periódico El Imparcial que rezaba “ Los guachos del centro no vendrán a decirnos qué carretera nos merecemos los sonorenses”.

Pero este tipo de actitudes pueden verse en los distintos estados-en especial del norte-. Conviene preguntarse ¿qué es lo que lo hace diferente en Sonora?

Recorrido histórico

Dice Claudia Castro, Lic. En Literaturas Hispánicas que el rechazo al chilango viene exacerbado porque en la década de los 60’s llegó mucho soldado que era demasiado prepotente.

En los 80’s el antichilanguismo alcanzó su cima potenciado por el éxodo de los capitalinos a provincia obligados por el terremoto del ’85. En Tijuana, en el periódico Zeta, el periodista Félix Miranda exacerbó a sus lectores a estar alerta sobre ciertos síntomas para detectar chilangos. Este tipo de práctica fue trasladada a Hermosillo por otro periodista: José Terán que tenía su columna cuyo nombre era “ El cazador de guachos”.

Posteriormente, Terán, impulsado por el éxito de sus escritos, publica un libro con el mismo nombre que rápidamente se vende localmente.

Los 80’s se convierten en la época donde ser sureño-guacho- se convierte en un sino, en el pecado original, comenta Jesusa Cervantes (La Jornada, 99) No es coincidencia, que una de las frases que más revuelo han causado en la agenda nacional en cuestiones regionalistas haya sido acuñada originalmente en Sonora. “Haz patria, mata un chilango” que se puede leer en la entrada de la ciudad de Guadalajara, fue la frase que encabezó el movimiento antichilanguista que corría por debajo en esa década ochentera.

El problema mayor del libro de Terán es que creó una imagen generalizada en el ideario colectivo sonorense, donde se discrimina abiertamente a toda persona que venga del sur e incluso a los mismos sonorenses que entran en la descripción del guacho estereotipado: moreno, chaparro y “labioso”. La descripción de José Terán es la siguiente:

Especie única e irreductibale; asaz depredadora; codiciosos y dispuestos a todo, apáticos y procases; especie de aborígenes altiplánicos; sanguijuela capitalina; mitómano; homo esmoguis (más esmoguis que homos); penitente nahuatlaca; homo hipersexualis; don Juan teotihuacano; jijoelachingada; su ambición desmedida de escalar posiciones sociales; guacho gacho; el antiplánico animal urbano; transa, déspota y marrullero, exhalando a su paso un tufo insoportable de prepotentes e infalibles ombligos del mundo; caterva de periqueros trashumantes; chilangopolitanos; tenoelica; tarde o temprano habrá más guachos que gentes.

Esta definición ha permeado y generalmente se busca radicalizar posturas:

El sonorense es alto. El chilango chaparro.

El sonorense es blanco. El chilango moreno.

El sonorense es bronco, directo. El chilango es labioso y tramposo.

Es decir, el estereotipo del chilango representa el antónimo del ideal sonorense.

Para Manuel Valenzuela (director en los 90’s del Colegio de la Frontera Norte) el sentimiento fue exacerbado directamente por los escritos tanto de Miranda en Tijuana como de Terán en Hermosillo. Las apologías de superioridad de ambos, el racismo inherente en sus escritos fueron el detonante.

Jesusa Cervantes indica “Valenzuela advierte sobre la reacción en contra de los habitantes del Distrito Federal: Una anécdota que describe al chilango como sucio y prepotente, sirve para englobar a todos los defeños, como si la población en general tuviera esas características. Valenzuela también indica que la palabra guacho en Sonora toma una dimensión clasista”.

Hay un lazo intangible donde el color de la persona indica su posición social.

Así estaba escrito

En 1986, el mismo año del éxito rotundo del “Cazador de guachos”, el niño michoacano muere golpeado en una escuela. A partir de allí, junto con la muerte de Miranda; la fiebre antichilanga-apunta José Blancornelas- se reduce y quedan retazos de lo que alguna vez llegó a ser.

Paseo por la calle

Pero este sentimiento aún sigue inmerso en el corazón social. Aún se pueden ver en pequeñeces, en el trato diario. Basta echarse un clavado a las redes sociales o asistir a alguna clase para saber los prejuicios que existen aún.

Menciono las redes sociales, pues éstas, mal que nos pese se han convertido en una nueva forma de relacionarse y en ser, en su forma; un reflejo de la sociedad actual, así lo explica Sonia Fernández ( 2008). En Facebook se pueden encontrar varios grupos-sonorenses- del tipo “Yo odio a los guachos”, o blogs cuya información se resume en abiertas diatribas a todo lo que huela del sur.

Es importante señalar porque ha germinado este sentimiento en el sonorense. En uno de los pocos tratados al respecto de la identidad psicológica y cultural de los sonorenses, los autores (Domínguez et al.), mencionan que el sonorense es una persona que cuida mucho la imagen que proyecta. Esta aseveración sin caer en lugares comunes, afirma la condición de la estética ideal del sonorense.

Sin embargo, hay voces que indican que actualmente esta condición ha disminuido hasta hacerse anecdótica. Una de esas voces es Sergio Romano.

“Eso de que de Villa de Seris para abajo son guachos, que de Esperanza para arriba son guachos, quedó muy atrás. Ya la gente del Distrito Federal está muy infiltrada en Sonora. Sigue el regionalismo, pero no hay una antipatí¬a hacia los del sur"( Cervantes, 99).

La última sentencia de Romano abre una nueva línea. El racismo como expresión inconsciente de un regionalismo chauvinista. El racismo como clasismo, el clasismo como regionalismo y el regionalismo como racismo.

Ilusiones vanidosas

“ La gente aquí en Sonora es muy difícil. Al final te adaptas y llevas una vida normal, pero nunca se puede quitar el estigma de ser guacha”-dice Mariana Gómez, defeña arraigada en Hermosillo hace 9 años.

“Lo más difícil, creo yo, es para los hijos. Los niños son muy crueles y no piensan lo que dicen. A mi hijo le dicen guachito y al principio sí llegaba a casa triste. Gracias a dios ya está bien adaptado y tiene su bola de amiguitos”.

Para María Consuelo Espinoza, licenciada en Administración y que por motivos de trabajo pasa algún tiempo en Hermosillo, “el hermosillense es muy especial, desde el humor y su carácter hasta su forma de comportarse. Pero dentro de todo, yo nunca he tenido problemas que no haya tenido en cualquier parte de México”.

En el estudio de Sociedad y Región (2003) los resultados arrojan que el pueblo sonorense es mayoritariamente un pueblo incluyente, que valora más el colectivismo-en general- que el individualismo. El testimonio de la Sra. Espinoza corresponde a esta característica descrita y termina por desenvolver una de los elementos del aparente racismo. Acorde a lo que mencionó Romano, el regionalismo sonorense sigue siendo una forma dominante, pero sus resortes son de alguna forma-los actuales- diferentes a los del pasado y al de los otros estados: el primero es el de confirmarse “superior” por diferentes componentes. La estética, el ser “directo”.

Dice Eric Moncada: “El uso del término guacho, independientemente del contexto en que está siendo aplicado, es anacrónico y pretende revivir un sentimiento anticentro que pudiera persistir en algunos miembros de la sociedad sonorense, consideró el sociólogo Felipe Mora. Se trata de una estrategia para revivir un sentimiento de regionalismo y con ello encubrir un conflicto de intereses entre una clase política local y otra federal, opinó el investigador y maestro en Sociología de la Universidad de Sonora (Unison). La palabra guacho es usada como gancho para aglutinar a los sonorenses entre quienes todavía persisten esas nociones, pero en realidad ya no son los tiempos para un manejo así, manifestó Felipe Mora.
Este uso amañado del término guacho lo que pretende es ocultar un conflicto de intereses, insistió el sociólogo”.

El ser guacho es un motivo de carrilla pero no de exclusión social. El sonorense sólo busca la reafirmación de su condición como sonorense en el lenguaje coloquial. Aunque sea una ilusión.

El antichilanguismo ha evolucionado a una forma suave de señalar a los guachos, definir que no son como los sonorenses pero son bienvenidos a formar parte del juego social. La dicotomía entre la verdad y la forma de ser en las palabras del sonorense hacia los guachos-y salvo ciertas células de violencia verbal- es muy marcada. La idea ha viajado de generación en generación y es muy difícil desarraigarla.
Es inevitable en Sonora no relacionar alguna violencia verbal hacia el sureño-guacho- con una especie de racismo. Sin embargo, considero que esa actitud prepotente, cínica y prejuiciosa recae más en la necesidad de sentirse importantes. Quitando el lado estético que antes mencionaba, el sonorense es una “raza” orgullosa que necesita saberse determinante.

El estigma del chilango en Sonora nunca desaparecerá, se diluye pero no desaparece. Los prejuicios generalmente son una muestra de ignorancia, pero de una ignorancia voluntaria. La mayoría de la gente no ha viajado a los estados del sur y se conforma con repetir las historias mil veces contadas, reproducir el estereotipo y convencerse a sí mismos de que son diferentes a ellos.

Sin embargo, actualmente esta condición, si bien presente ya no es determinante. Como mencionaba Domínguez et al., la sociedad sonorense-según los resultados- es incluyente y colectivista, y la huella de guachos aquí ya es notable sin que esto los convierta en un blanco de denigraciones.

Entonces, es una mera ilusión, casi una bravuconería. El rechazo se convierte en una mera actitud inconsciente por el entorno y la herencia social pero con el tiempo se ajusta con la realidad. Este regionalismo con forma de racismo seguirá porque es una idea estática, casi atemporal. Lo que ha variado es su ejecución en el día a día. Es un frente cultural ya estacionado y tatuado en el deber ser del sonorense.

Soldados de juguete

Por Viridiana Ruiz Leal

Es sorprendente hasta donde llega la tecnología, ordenadores cada vez más pequeños, aparatos más dinámicos, interactividad con casi cualquier aparato y persona, las graficas son más reales y la conectividad no tiene límites (sin alarde de publicidad) pero algo que se veía venir era el utilizar la gran tecnología de los juegos de video para reclutar y/o instruir soldados para su ejército.
Como muchas personas que están a la espera de los últimos avances tecnológicos el Pentágono no se queda atrás y trata de aprovechar al máximo toda la tecnología a su alcance para su beneficio y el de la sociedad; esto según Dan Gardner, director de Programas y Políticas de Alistamiento y Entrenamiento del Departamento de Defensa, en Washington.
Debo reconocer que fue una gran estrategia el integrar estas actividades — videojuegos y guerra — ya sea con fines políticos o militares porque la respuesta que se ha obtenido ha sido bastante buena; la causa es más común que un niño te diga su videojuego favorito a que te diga un libro predilecto. Las generaciones de hoy manejan de tal manera las nuevas tecnologías lo cual facilita el entrenamiento y reclutamiento de los jóvenes y que mejor ejemplo que uno de los juegos más populares de la red y programas de reclutamiento de los EUA: America’s Army.
Este juego comenzó como exclusivo de los militares pero hace ya más de 8 años es disponible para todo público teniendo a la fecha más de 10 millones de descargas a nivel mundial; para utilizarlo debes registrarte con tus datos reales en el sitio del ejército de los EUA, lo que facilita la ubicación de los nuevos cadetes y los atrae mediante propaganda exclusiva del ejército para unirse a sus filas.
Esta actividad es conocida en el vecino país como militainment (militamiento), palabra derivada de entretenimiento y entrenamiento militar mediante la cual desean fomentar el trabajo en equipo, objetivo principal de esta herramienta, ya que un soldado solitario cae más rápido que un equipo de combate.

Guerras virtuales
Las guerras dependen cada vez más de equipos controlados a distancia  que posiblemente sean operados por alguien que maneja muy bien una consola pero que nunca ha estado en el terreno real pero esto no cerciora que una persona se desempeñe de la misma manera en el campo real.
Peter Singer, director de la Iniciativa de Defensa siglo XXI del Instituto Brookings de Washington, en entrevista para BBC Mundo señaló que pese a lo más realista que sea un videojuego no capturará la verdadera imagen de una guerra ni todos aquellos detalles o hechos inesperados que sucede en un campo de batalla.
“El concepto del guerrero podría cambiar también, entonces, porque no se trata de ser el más valiente o el más físicamente apto, sino la persona tecnológicamente más capacitada”.
Retomando el tema del nuevo concepto de héroe, para Singer le resulta sorprendente como los videojuegos preparan a la persona desde el reclutamiento hasta la recuperación y asuntos posteriores a la guerra.
Sin importar cual sea el fin de estos recursos como todo el implementar nuevas tecnologías tiene sus ventajas y desventajas:
  • Se pueden realizar experimentos masivos que en el mundo real son imposibles.
  • Reproducir la experiencia de combate de tal manera que puedas sentirte en la batalla, con escenarios reales, usando datos de batallas peleadas y hasta algunas operaciones en desarrollo.
  • Cuando en el medio de la batalla alguien comete un error se puede apagar el computador y tomarse un descanso.

Al indagar más sobre el tema me pregunto: ¿Será que nos estamos enfrentando a una nueva etapa de la sociedad donde la tecnología cada vez abarca más campos cotidianos?; ¿Estará México listo para implementar programas como este? Habrá que averiguarlo.

El gobierno olvida, ¡pero el pueblo NO!

¡A escasos días de cumplir un año del caso ABC aún no hay justicia!



Por: Claudia Badilla O.

El gobernador Eduardo Bours ha dicho que él no es responsable de las inspecciones de instalaciones como la guardería, y posiblemente es verdad, pero entonces ¿quién es el responsable? Porque el hecho es que desde 2001, la guardería recibía sistemáticamente las inspecciones de las autoridades que se entregaban a la dirección del IMSS y siempre se reportaba que estaba en óptimas condiciones para su operación. Era mentira, ahora lo sabemos con el testimonio irrefutable de más de 40 bebés muertos.

Las preguntas son demasiadas. Primero, ¿por qué se construyó un techo falso en la guardería (un edificio que originalmente había sido una bodega) con materiales como poliuretano y según los primeros informes no desmentidos, asbesto? El poliuretano es altamente inflamable y eso explica tanto el humo que generó la muerte por asfixia de muchos niños como las brutales quemaduras que sufrieron cuando se derrumbó sobre ellos el techo falso. El asbesto es similar pero peor en todos los sentidos. Pero si se confirma que ese techo era de asbesto se estaría cometiendo un doble delito porque las construcciones con ese material están prohibidas por la Secretaría de Salud desde el año 2004. Según la propia SSA el asbesto está prohibido, en México (y en buena parte del mundo), porque sus fibras pueden inhalarse y retenerse en los alvéolos y pueden causar fibrosis pulmonar, engrosamiento pleural y cáncer. A eso estaban expuestos los bebés aunque no hubiera algún incendio. En ese techo falso dicen que existían sensores de humo pero no estaban colocados en lugares donde lo pudieran detectar. Se asegura que el incendio comenzó en la bodega adjunta que estaba rentada por el propio Gobierno del Estado. ¿Qué había en ella que era tan inflamable, que quienes trabajaban allí no pudieron darse cuenta o controlar un incendio de esa magnitud?, ¿quién autorizó que junto a una guardería se instalara esa bodega, una llantera, más adelante una gasolinera?

Se asegura que el incendio se propagó porque existían hoyos en la pared que separaba la bodega gubernamental de la guardería y que por ellos el fuego y el humo pasaron al espacio vacío que existía entre el techo falso y el real. ¿Hoyos en la pared entre una bodega del Gobierno y una guardería con 150 niños y bebés propiedad de familias de funcionarios estatales?, ¿nadie reparó en ello?

Ya en la guardería la más reciente inspección, de mayo pasado, asegura que se tenía extintores de incendio (no había o no funcionaron), dos salidas de emergencia (una estaba bloqueada y la otra cerrada con llave), rutas de evacuación (que tampoco funcionaron) e incluso que se había hecho un ensayo de evacuación que había permitido sacar a todos los niños del edificio en poco más de dos minutos. Tampoco era verdad según el testimonio de algunos de los trabajadores de la propia guardería.

El destino siempre nos puede jugar una mala pasada, pero en estos casos, el destino fue guiado por la corrupción y la indolencia. Las autoridades nos deben responder quién es responsable de lo ocurrido. Y hasta hoy nadie asume esa responsabilidad: las autoridades dicen que están investigando al ex presidente municipal Francisco Búrquez (me imagino que también a su sucesor Ernesto Gándara); al director de prestaciones del IMSS, Sergio Salazar; a la subdelegada del IMSS en Hermosillo, Guadalupe Morales y a Yadira Barrera, coordinadora regional de guarderías. Seguramente se los tendrá que investigar pero la pregunta inicial, que se tendría que haber podido responder en horas es quién o quiénes realizaron las inspecciones trimestrales de las instalaciones de la guardería y con base en qué dijeron que se encontraba en una situación óptima de operación. Simultáneamente quién otorga los permisos de uso de suelo, por qué se consideró que un ex bodegón cumplía con los requisitos para ser una guardería pero también por qué se permitieron en condiciones precarias, ahora resulta evidente que era así, que se instalaran en torno suyo otros giros que podían ser peligrosos. A partir de allí se puede reconstruir la pirámide: si se actúa al revés (recordemos el News Divine, por ejemplo) se crean grandes acusaciones que nunca se pueden comprobar y nadie resulta responsable de nada: pareciera que algo así se está dando en Hermosillo.

Me intriga que no se pueda dar a conocer, de inicio, esos datos. Se asegura que una de las razones de esa dilación es que se está intentando cambiar la presentación de las normas de operación para que éstas digan que los criterios para funcionamiento de guarderías se deben aplicar a “futuras guarderías” y no a las ya existentes (la ABC tenía muchos años y sus propietarios la compraron desde 2001) como una forma de protección legal. Me intriga también que haya tan poca información sobre la bodega contigua, que rentaba el Gobierno del Estado.

Demagogia o solidaridad, ser o no ser.


Riesgos, posibilidades y conveniencias ante disputa: No Desaladora, Sí Novillo.


La enigmática solución por el Agua Sonorense, encausa debates y manifestaciones continuos. Todo ha comenzado disparatado. Desaladora No, Sí Novillo, una última opción inconveniente, sí pero, ¿Inconveniente para quienes?
El sur del estado es en su gran mayoría agrícola, la presa El Novillo ha sido el soporte para muchas tierras agrícolas y ganaderas del valle del Yaqui y Mayo. Allí se sufrió durante ocho años una sequía inexorable que agotó las presas de la región, reduciendo drásticamente el suministro de agua de riego y causando una profunda recesión económica. En ese entorno desértico, la agricultura depende del riego y la falta de agua significa que solo se cultivan muy pocas tierras y por lo tanto el desempleo aumenta. Hay un mar de posibilidades al riesgo, los hermosillenses no se pueden arriesgar a que el avituallamiento de la región valle del Yaqui y Mayo se agoten, pues ello depende del clima.
El Director de la Cuenca del Noroeste de la Conagua, Florencio Díaz Armenta, informó que durante su visita a la Ciudad de México, se estudió con las autoridades la posibilidad de extraer agua de la costa de Hermosillo, situación que calificó como imposible al estar sobreexplotados sus pozos. También comentó que se consideró la opción de traer agua de la Cuenca del Río Sonora, por lo que dijo: “No hay posibilidad de tener más agua de lo que es la Cuenca del Río Sonora, las únicas opciones que quedan son un acueducto en El Novillo o una desaladora, de ahí nos tenemos que ir a la que sea más económica”. Por esto y más los obregonenses se oponen a donar el vital líquido.
Son inextinguibles y bombardeantes, las posturas de estas opciones. Muchos Hermosillenses esperan la desaladora en 30 años o más, pero los del Valle del Yaqui y Mayo esperan para Hermosillo, la desaladora.
“La desaladora daña por varios ejes: primero tiene un ciclo de vida útil de 15 a 20 años de tal forma que sería cíclico y se estaría heredando a las futuras generaciones cargas impositivas muy fuertes. Por otro lado, el precio del metro cúbico según estudios actuales sería de 22 pesos, pero sumando lo que se pierde en la red de distribución, que es alrededor de 35%, estamos seguros de que el metro cúbico costaría alrededor de 30 pesos, y no sería posible que las familias pobres de Hermosillo pudieran pagar tan alto costo". Son algunos de los argumentos que Ignacio Peinado Luna, líder de la unión de usuarios de Hermosillo, claro, en contra la propuesta gubernamental de construir una desaladora como parte del ambicioso proyecto "Sonora Sí".
El espíritu del Sistema Integral VF se inscribe en el marco de un óptimo aprovechamiento de los recursos que tanto la tecnología como la naturaleza ponen a nuestro alcance. Sistema ideado por el escritor e inventor Alberto Vázquez Figueroa.
Entre todo este desbarajuste, del que no esta al alcance de todos saber o no saber si es o no es: solo se espera que no sea de óptimo aprovechamiento para el gran administrador de bolsillos, el Gobierno del Estado.
Porque como pasa en la Comisión Federal de Electricidad, PEMEX y otras compañías, puede también pasar en la implementación de la desaladora: por cada mano que pasa el recurso a comprar por los ciudadanos, se eleva cada vez más el costo y a veces se termina pagando hasta el triple de lo que se debiera pagar.
Alberto Vázquez Figueroa, ha garantizado el llamado Sistema Integral VF ya que su principal objetivo se centra en equilibrar la curva de consumo energético disminuyendo sus costes, al tiempo que se desala agua de mar.
Es una brillante idea de cara a un futuro muy próximo. Pero, todo ello con bastante demagogia, afirmando que el agua saldría casi gratis cuando el consumo energético de la desalación es muy alto. Y tal vez sea más alto cuando los recursos monetarios lleguen a manos de timadores.
¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe más dignamente optar el alma nobleentre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?, W. Sheakespeare.
No debe asustar cualquier parapeta propuesta por el poder de los altos mandos, no debe escatimarse ni sobrestimarse. Hermosillo ya vivió la experiencia con el ex gobernador Eduardo Bours, quien invirtió gran cantidad (cuatro millones) en el Plan Sonora Proyecta y después nada se supo del 20% restante a lo invertido.
Los Hermosillenses están en contra de la implementación de la desaladora (por lo pronto), no obstante tarde o temprano (a fuerzas) se implementará la desaladora en Sonora. A menos que el mundo avanzara más en campos de energía eléctrica que en tecnología. Si
Thomas Alva Edison resucitara a penas y viera cambios.
La disputa entre ambas opciones deja entrever una nueva coyuntura económica y conveniente. Lo que le conviene al Estado y específicamente a la comunidad Hermosillense. Puede ser o no ser una conveniencia solidaria del gobierno para Hermosillo. Es pensable e innegable que sea solidaria pero modificada.





http://desaladorasavf.blog.com/
http://www.ruyman.eu/avfdesaladora.htm
www.ehui.com/.../no-se-descarta-desaladora-por-novillo-conagua

El periodista que elige entre ética y su propia vida versus la dura opinión pública y la utópica seguridad jurídica.




La difícil tarea del periodista de informar en la medida de lo posible, mantener su credibilidad y al mismo tiempo proteger a sus seres queridos y a sí mismo del peligro que asecha a su alrededor.



Con el objetivo de salvaguardar su vida y la de sus allegados, como resultado de presión, amenazas e inconsistencias en materia de Seguridad jurídica de acuerdo a su profesión, un periodista puede autocensurarse o resignarse a ser censurado, aún en contra del deber que su profesión le exige, que es informar la verdad a la sociedad.
Aún así, la sociedad condena a los periodistas que no esclarecen de inmediato y/o completamente los sucesos de gran interés social, a sabiendas del problema –y menospreciándolo con su actitud al recordar sus intereses y necesidades- por el que atraviesan actualmente los informantes en México en el que se enfrentan con agresiones personales, familiares sin mencionar la violencia a sus derechos, sobre todo por cuestiones de limitada o nula libertad de expresión.
El individuo en sociedad, al enterarse de casos como la misteriosa muerte de Paulette Gebara Farah (por mencionar alguno semi reciente), cuestiona el trabajo no solo de las autoridades correspondientes, sino de la veracidad con que informan los comunicadores y periodistas, pues reacciona incrédulo, construye su propia versión de los hechos según su creencia y la información que va obteniendo con el tiempo.
Esto provoca que se olvide o haga a un lado del difícil trayecto que un informante puede transitar en el camino a la publicación de notas y datos socialmente interesantes.
Es verdad que por naturaleza el individuo busca su conveniencia, pero en ocasiones no se percata de la magnitud de los límites que se establecen por debajo del agua pero muy por encima de la ley.
La corrupción, el narcotráfico y el abuso de poder marcan el paso de los medios de comunicación y, por tanto, de los periodistas, es decir, solo se sabe lo conveniente aunque haya de pronto fugas de información y publicaciones esporádicas –también convenientemente para uno(s)- que hacen caer a “los del bando de los malos”.
Es entonces que podemos hablar de una profesión poco comprendida y valorada, cuyo riesgo actualmente es inmenso y la cual no goza de una seguridad jurídica adecuada o, mejor dicho, real, pues son en ocasiones los mismos que debieran protegerlos, quienes atentan contra sus derechos.
La seguridad del periodista desde una visión realista, radica en los cuidados que maneje en la búsqueda y el manejo de información, en la relación con sus contactos, en limitarse y/o autocensurarse, y para muchos otros que ya sea por conveniencia, por caer en el mundo de la corrupción o por temor y “asegurar” tranquilidad, publican solo información que favorezca al que después se vuelve su “protector”.
Lejos de considerar el trasfondo de la actitud de un periodista o de analizar sus circunstancias, la conservadora sociedad, sobre todo la sonorense que es muy regional, selectiva y especial, condena al informante si cae en este tipo de errores, por lo que actualmente el problema de la corrupción, abuso de poder y violencia se han convertido en todo suceso.
Se ha convertido este problema en efecto dominó que ha ido derribando con su paso obstáculos, ocasionando y complicando problemas mayores, afectando directamente a los periodistas y por tanto, a una pasiva sociedad que se aterroriza y solo es capaz de –para bien o para mal y lejos de actuar dejando huella en la lucha por sus derechos- limitarse a opinar sin meterse en problemas.
El periodista es juzgado y condenado moralmente, pues, por parte del gobierno, narcotráfico y la sociedad misma: su razón de ser, mientras ellos luchan contra la corriente para cumplir con su deber a pesar de que sus beneficiarios los ataquen también.


Los poderes que caminan y juguetean sobre la ley suprema.
 
La seguridad jurídica se entiende como un principio del derecho reconocido universalmente basado en la certeza del derecho tanto en su publicidad como en su aplicación, simbolizando la seguridad de que se tiene consciencia o puede conocerse lo previsto como prohibido, mandado y permitido por el poder público respecto de uno para con los demás y de los demás para con uno.
El fondo de la seguridad jurídica es la garantía que el Estado le da al individuo como convicción de que su persona, bienes y derechos no serán violados y de llegar a ocurrir, la sociedad le asegurará protección y reparación de sus derechos.
Ahora, habiendo aclarado lo que es la seguridad jurídica, enfoquémonos pues a la profesión tan socialmente aterrorizante que representa actualmente el periodismo.
El oficio del periodista lo lleva en múltiples ocasiones a enfrentarse con una gran disyuntiva que delimita el perfil de éste como profesionista y lo condena ante los ojos de la ciudad: o sirves a la sociedad o a quienes la lastiman; no solo enfrentan los riesgos comunes a los que cualquiera está expuesto, sino que caen en el dilema de la ética y la seguridad, en donde tienen que elegir, las decisiones se toman rápido y en ocasiones, tanto su vida como la de sus allegados está en juego: todo por la obtención de información veraz para los hogares mexicanos que debido a estas circunstancias en las que ni siquiera la ley suprema tiene control total, provocan la distorsión de las investigaciones.
Desgraciadamente, existe un poder aún más fuerte que el de la ley suprema y los medios de comunicación: la corrupción. Este problema no es ajeno a otros países, pero en México ha resultado bastante notorio, sobre todo en los últimos años, en los que el narcotráfico se ha extendido con cinismo por el territorio nacional sin impedimento alguno y ha provocado la muerte no solo de ciudadanos, sino también de periodistas que, en su lucha por obtener información de interés social, pierden la vida.
Si esto sucede en México y por otro lado, la seguridad jurídica ofrece protección a sus bienes y derechos, ¿no resulta obvio que la corrupción, narcotráfico y abuso de poder controlan el cumplimiento de estas normas jurídicas? Porque habrá muchos periodistas como Lidia Cacho, que deseen enfrentar la situación y defenderse legalmente, pero no todos logran sobrevivir en el intento.
El mayor número de asesinatos y agresiones contra periodistas se registraron en 2005 y 2006 en este país, situación que incrementó el terror tanto en la sociedad como en los profesionales del periodismo; tanto así, que los hay cada vez menos especializados en policiaca, narcotráfico y corrupción; prefieren cualquier cobertura antes que esa y este horror se hereda a quienes estudian para convertirse en informadores de una verdad distorsionada a cambio de sus vidas.
Existen instituciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que defienden  la libertad de expresión y los derechos de los periodistas y condena los ataques a éstos, aunque también, como resulta ya decepcionante pero predecible, se ha puesto en duda su transparencia y credibilidad y le han relacionado con corrupción y malos manejos administrativos (1).
Esta guerra entre informar y ocultar-corromper-censurar, lleva a la sociedad a una gran confusión en donde recibe información que ya no resulta tan confiable por la falta de seguridad jurídica para quienes la obtienen, lo que a su vez lleva al individuo en sociedad a sacar sus propias conjeturas y a vivir sumido en el horror por no sentirse- vaya la redundancia- con seguridad.
La seguridad jurídica ya no es, pues, una garantía real para los ciudadanos en materia de protección de sus bienes y derechos, pues han comprobado a través del tiempo, que no basta con tener una ley por escrito y autorizada, sino que hace falta un cambio mental general, una conciencia que asimile que el bienestar colectivo depende de la empatía y verdadera vocación de servicio público que puedan tener quienes están arriba; quizá sea utópico, pero es una necesidad.



(1).
“¿Qué es la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa)? parte 1/2 Visión 7”
“¿Qué es la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa)? parte 2/2 Visión 7”.